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🤝 Audiencia
Audiencia a una delegación de la Sociedad de San Vicente de Paúl de los Estados Unidos
📍 Palacio Apostólico, Sala del Consistorio
Por la mañana el Papa León XIV recibe en audiencia a una delegación de la Sociedad de San Vicente de Paúl de los Estados Unidos de América, de visita en Roma. En su discurso, en inglés, el Papa agradece a los miembros su servicio a los pobres y recuerda que, siguiendo el ejemplo de san Vicente de Paúl, "la oración y la justicia social no son solo complementarias, sino de hecho inseparables". Cita la exhortación apostólica "Dilexi Te" y la enseñanza de san Agustín sobre la naturaleza cristocéntrica del cuidado de los pobres: cuidar de los demás, cuando está movido por el amor, no solo ayuda a quien lo necesita, sino que también abre el corazón de quien da a la gracia de Dios. La coincidencia con la solemnidad de san Agustín, del que el Pontífice es hijo espiritual como fraile agustino, da al encuentro una resonancia particular: el Papa confía a los delegados a la intercesión de María, Madre de la Iglesia, y del mismo san Agustín en el día de su fiesta.
📷 Fotos
El Papa León XIV con la delegación de la Sociedad de San Vicente de Paúl de los Estados Unidos en la Sala del Consistorio (28 de agosto de 2026).
Discurso a una delegación de la Sociedad de San Vicente de Paúl de los Estados Unidos (traducido)
En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. La paz esté con ustedes. Buenos días a todos. Bienvenidos. Gracias por su paciencia. Con gran alegría les dirijo mi cordial saludo a cada uno de ustedes, y espero que su tiempo en Roma, en la Ciudad Eterna, fortalezca su fe y profundice el deseo de servir al Señor y a su Iglesia…
En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. La paz esté con ustedes.
Buenos días a todos. Bienvenidos. Gracias por su paciencia.
Con gran alegría les dirijo mi cordial saludo a cada uno de ustedes, y espero que su tiempo en Roma, en la Ciudad Eterna, fortalezca su fe y profundice su deseo de servir al Señor y de servir a su Iglesia.
Les agradezco en particular su entregado servicio a la Sociedad de San Vicente de Paúl y, a través de ella, a sus hermanos y hermanas en todos los Estados Unidos de América.
En efecto, al ofrecer libremente los dones y talentos que Dios les ha dado, dan un elocuente testimonio de su fe al servicio de la edificación del Reino de Dios.
Al mismo tiempo, les animo a profundizar su relación con el Señor, para que su gracia siga guiando y fortaleciendo su servicio.
San Vicente de Paúl demostró que la oración y la justicia social no son solo complementarias, sino de hecho inseparables.
Por eso es mi deseo que se dirijan continuamente a su patrono celestial para seguir su ejemplo e invocar su intercesión.
Además, como recordé en Dilexi Te, san Agustín enseñó la naturaleza cristocéntrica del cuidado de los pobres y sostuvo que Dios no se deja ganar en generosidad por quienes los sirven.
Creemos, por tanto, que cuidar de los demás, cuando está motivado por el amor, no solo ayuda a los necesitados, sino que también abre el corazón de quien da a la gracia de Dios.
Queridos amigos, les exhorto, pues, a darse siempre a sí mismos. De este modo, la gracia del Señor purificará constantemente sus corazones y sus mentes, y reconocerán más fácilmente a Cristo en su prójimo, tanto en aquellos a quienes sirven como en aquellos con quienes trabajan.
Por último, cuando regresen a sus casas, sepan que lo hacen acompañados de mis oraciones. De manera particular, les pido que lleven mi cordial saludo a sus colaboradores y a las personas de las que se ocupan.
Con estos pensamientos, confío a cada uno de ustedes a la intercesión de María, Madre de la Iglesia. Y quizás, hoy, de manera especial, también a san Agustín en el día de su fiesta. Gracias.
Ahora, por favor, pónganse de pie, y oremos juntos como el Señor nos ha enseñado.
Y que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca con ustedes para siempre. Amén.