Audiencia a la delegación italiana de Special Olympics
📍 Sala Clementina, Ciudad del Vaticano
El Papa León XIV recibe en audiencia a unos 150 atletas, entrenadores y dirigentes de la delegación italiana de Special Olympics que participó en los Juegos Mundiales de Invierno de Turín 2025. En su discurso, el Papa afirma que ama mucho el deporte y está convencido de su gran valor formativo, «porque educa a la persona en valores nobles y auténticos», y recuerda las palabras del Papa Francisco según las cuales el deporte «es uno de esos lenguajes universales que supera las diferencias culturales, sociales, religiosas y físicas, y logra unir a las personas». Hacer deporte, explica el Papa, significa «comprometerse seriamente y con esfuerzo, para luego compartir con lealtad, confianza, apertura, espíritu de equipo y coraje los frutos de la propia perseverancia», y los atletas de Special Olympics muestran esta belleza de un modo verdaderamente especial. El Papa encomienda a atletas, entrenadores y colaboradores a la intercesión de la Virgen María y del Beato Pier Giorgio Frassati, joven deportista que supo traducir los valores del deporte en una vida generosa y santa.
Discurso a la delegación de Special Olympics (traducido)
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. ¡La paz esté con vosotros! Buenos días a todos. Estoy muy contento de encontrarme con vosotros esta mañana, de compartir con vosotros, en este momento, la alegría de los eventos deportivos que habéis vivido. Como sabéis, yo también amo mucho el deporte...
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. ¡La paz esté con vosotros!
Buenos días a todos. Estoy muy contento de encontrarme con vosotros esta mañana, de compartir con vosotros, en este momento, la alegría de los eventos deportivos que habéis vivido. Como sabéis, yo también amo mucho el deporte, y estoy convencido de su gran valor formativo, porque educa a la persona en valores nobles y auténticos; además ofrece la posibilidad de dar testimonio de estos valores en la actividad agonística y amateur, y ante todo en la vida de los atletas.
Hacer deporte significa comprometerse seriamente y con esfuerzo, y luego poner en común los frutos de la propia perseverancia con lealtad, confianza, apertura, espíritu de equipo, valentía. Vosotros hacéis todo esto, y mostráis su belleza de un modo verdaderamente especial, a quienes participan y asisten a las competiciones y a quienes os conocen y os encuentran.
El Papa Francisco, precisamente recibiendo a un grupo de atletas de Special Olympics, dijo que «el deporte es uno de esos lenguajes universales que supera las diferencias culturales, sociales, religiosas y físicas, y logra unir a las personas, haciéndolas partícipes del mismo juego y, juntas, protagonistas de la victoria y de la derrota» (13 de octubre de 2017), y os confió de modo particular este testimonio.
Hoy lo hago también yo, porque nuestro mundo tiene tanta necesidad de personas que, como vosotros, recuerden a todos cuáles son los verdaderos valores de la vida; de hombres y mujeres que muestren con el ejemplo cómo el camino del compartir y del amor es el único que lleva verdaderamente a la felicidad y a la paz.
Por esto os agradezco vuestra presencia, la alegría genuina que traéis, el mensaje positivo que encarnáis, y os animo –atletas, entrenadores, responsables, asistentes, colaboradores– a continuar con entusiasmo vuestra labor.
Queridísimos, os encomiendo a la intercesión de María y de San Piergiorgio Frassati, un joven deportista como vosotros que, enamorado de Jesús, junto con tantos amigos, supo traducir los valores del deporte en una vida buena y generosa, en una vida santa. Os bendigo de corazón, y con vosotros a vuestras familias y a todas las personas que os son queridas. ¡Gracias!