Concluida la etapa institucional en el Palacio Público, el Papa León XIV llega a la Basílica de San Marino, donde hace una pausa de adoración eucarística y rinde homenaje a las reliquias del Santo fundador, reuniéndose con la comunidad eclesial de la Diócesis de San Marino-Montefeltro, guiada por el obispo Mons. Domenico Beneventi, que la describe como un «Estado acogedor y comprometido en caminos de paz». En su discurso el Papa afirma: «Vivimos en un mundo herido por muchos conflictos, en el que con preocupación vemos aumentar la violencia, el cierre, el miedo al otro. Frente a estas derivas inquietantes, nuestra respuesta no puede ser otra que caminar con mayor convicción por el camino del Evangelio». Dirigiéndose a los jóvenes presentes los exhorta: «No tengan miedo de hacer elecciones exigentes». Antes de dejar San Marino, bendice a un recién nacido en brazos de sus padres y saluda a los fieles reunidos en la plaza.