📍 Sala adyacente al Aula Pablo VI, Ciudad del Vaticano
El Papa León XIV recibe en audiencia a catorce obispos de la Iglesia Luterana de Noruega, dirigiéndoles un saludo en inglés. El Papa observa que el mundo atraviesa "un período particularmente turbulento", marcado por conflictos, disputas internacionales y una creciente animosidad también en el debate político dentro de cada país; indica en Jesús otro camino, el de la bondad y la caridad, que tienen el poder de "desarmar", recordando que incluso los pequeños gestos pueden ser fuente de inspiración en el camino de la reconciliación. Invita a los presentes a arraigarse en el Bautismo común para crecer juntos en el servicio a la paz y la justicia, recordando a los santos noruegos Olav y Sunniva como modelos de inspiración.
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Audiencia a los obispos de la Iglesia Luterana de Noruega
Audiencia a los obispos de la Iglesia Luterana de Noruega
Discurso a los obispos de la Iglesia Luterana de Noruega (traducido)
Queridos amigos:
Me complace darles la bienvenida a Roma y aquí al Vaticano esta mañana, y espero que hayan tenido, o vayan a tener, tiempo para visitar los diversos lugares santos asociados a los primeros cristianos y mártires, cuyo testimonio de fe en nuestro Señor sigue siendo una fuente perdurable de inspiración, animándonos también a nosotros…
Queridos amigos:
Me complace darles la bienvenida a Roma y aquí al Vaticano esta mañana, y espero que hayan tenido, o vayan a tener, tiempo para visitar los diversos lugares santos asociados a los primeros cristianos y mártires, cuyo testimonio de fe en nuestro Señor sigue siendo una fuente perdurable de inspiración, animándonos también a nosotros a dar la vida por la gloria de Dios y por el bien de nuestros hermanos y hermanas.
No hay duda de que en nuestros días afrontamos desafíos difíciles, ya que el mundo atraviesa un período particularmente turbulento. Parece haber una creciente animosidad entre los pueblos, evidente no solo en los conflictos y disputas internacionales, como han observado, sino también dentro de cada país, como muestra la acritud que con frecuencia caracteriza el debate político y social.
Dada nuestra condición humana caída, es demasiado fácil asumir una actitud de hostilidad hacia aquellos con quienes estamos en desacuerdo. Por esta razón, se necesita un esfuerzo concertado para buscar caminos concretos de reconciliación y fraternidad. A este respecto, Jesús nos muestra otro camino, revelando que "la bondad y la caridad tienen el poder de desarmar". Por eso estoy sinceramente agradecido por su presencia aquí y por su deseo compartido de buscar modos de construir comunión. De hecho, incluso los pequeños gestos pueden inspirarnos y guiarnos por el camino de la reconciliación.
Como bien sabemos, nuestro Señor oró al Padre celestial por la unidad de sus discípulos: "que sean perfectos en la unidad y el mundo conozca que tú me has enviado y que los has amado como me has amado a mí" (Jn 17,23). Sobre la base de nuestro Bautismo común y de nuestra misión compartida en el mundo, ruego para que podamos crecer siempre juntos en nuestro servicio a la promoción de la paz y la justicia.
Mientras avanzamos por este camino, podemos mirar el ejemplo de los primeros mártires y de los santos, como san Olav y santa Sunniva, cuyas vidas, dedicadas a Dios y al prójimo, ayudaron a unir a los pueblos y dan un testimonio perdurable de la fuerza transformadora de la caridad.
Así pues, queridos amigos, queridos hermanos y hermanas, les agradezco una vez más el haber venido esta mañana y su cercanía. Pidamos la bendición de Dios, para que, en su infinita bondad y sabiduría, nos ayude a vivir cada vez más auténticamente como hermanos y hermanas y así a dar testimonio común de nuestro Salvador, nuestro Señor Jesucristo.