En la mañana del 28 de agosto muere en Oslo, a los 89 años, el rey Harald V de Noruega, en el trono desde 1991 e ingresado desde el 17 de agosto por una enfermedad de la sangre. El Papa León XIV envía un telegrama de pésame dirigido al nuevo soberano, el rey Haakon VIII, hijo del difunto: expresa su tristeza por la noticia de la muerte, envía sentidas condolencias al rey, a la Familia Real y a toda la nación, recuerda los muchos años de entregado servicio de Harald V al reino, asegura sus oraciones por el descanso eterno del soberano fallecido e invoca sobre el pueblo noruego y sobre cuantos lloran su pérdida las bendiciones de consuelo y de paz de Dios todopoderoso.