Tras el telegrama de pésame enviado el 27 de agosto por la inundación que el 26 de agosto devastó una vasta región del Nepal cercana al Tíbet, el Papa León XIV envía —a través del Dicasterio para el Servicio de la Caridad y de acuerdo con la Nunciatura Apostólica— una ayuda económica para las necesidades más urgentes de la población. La contribución, «una primera ayuda» destinada a las urgencias primarias, sostiene a Cáritas Nepal, que bajo la dirección del Vicariato Apostólico distribuye alimentos, artículos de primera necesidad y espacios de acogida para quienes lo han perdido todo. Lo da a conocer el prefecto del Dicasterio, el arzobispo Luis Marín de San Martín, que habla de «un signo rápido y concreto» de la cercanía del Papa a los más vulnerables, «como una caricia de la Iglesia». El balance provisional de la catástrofe habla de más de 630 muertos y casi 3.000 desaparecidos; también la Conferencia Episcopal Italiana ha destinado 500.000 euros de los fondos del 8xmille para Nepal, Colombia, Perú e Indonesia.