Domingo 30 Agosto 2026 — Ángelus dominical desde la Plaza de la Libertad en Castel Gandolfo, el último de la estancia estival · El Papa y el ejemplo de Pedro: diálogo y escucha dócil · Llamamientos por la masacre de Kenscoff en Haití y por la inundación en Nepal y el Tíbet
12:00
Plaza de la Libertad, Castel Gandolfo
🙏 Ángelus
Ángelus desde la Plaza de la Libertad en Castel Gandolfo
📍 Plaza de la Libertad, Castel Gandolfo
El día después de la Santa Misa y la histórica procesión en barca sobre el lago Albano por la fiesta de la Virgen del Lago, el Papa León XIV permanece en Castel Gandolfo y al mediodía guía el rezo del Ángelus desde la Plaza de la Libertad, ante el Palacio Apostólico de las Villas Pontificias, en el XXII Domingo del Tiempo Ordinario. Comentando el Evangelio (Mt 16,21-27), el Papa se detiene en la reacción de Pedro, que reprende a Jesús tras el primer anuncio de la pasión — «¡Lejos de ti tal cosa, Señor! Eso no puede pasarte» — en contraste con la profesión de fe que acababa de pronunciar. De Pedro, señala León XIV, aprendemos dos cosas: no interrumpir nunca el diálogo con el Señor, manifestándole con confianza incluso la dificultad de comprender, y no juzgar el obrar de Dios sino ponerse a la escucha humilde en la oración, «aun cuando no corresponde a nuestras expectativas». «Y la grandeza del primero de los apóstoles se manifiesta también en esto». El Papa pide finalmente la sinceridad y la docilidad de Pedro, con la ayuda de María, «obediente a los designios de Dios permaneciendo de pie junto a la cruz de su hijo Jesús». Es la última cita dominical de la estancia estival antes de la plena reanudación de la actividad en el Vaticano. Por la mañana la comunidad de Castel Gandolfo celebra también la tradicional Misa de los motociclistas, presentes luego en la plaza para su encuentro anual. El evento fue transmitido en directo por Vatican Media.
Ángelus - XXII Domingo del Tiempo Ordinario (Pedro y el Misterio de la Pascua)
Queridos hermanos y hermanas, ¡buen día y feliz domingo!
Hoy el Evangelio nos habla de Jesús, que revela a sus discípulos el Misterio de su pascua inminente: el Mesías —dice— «tenía que ir a Jerusalén y padecer allí mucho por parte de los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, y que tenía que ser ejecutado y resucitar al tercer día» (Mt 16,21).
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Queridos hermanos y hermanas, ¡buen día y feliz domingo!
Hoy el Evangelio nos habla de Jesús, que revela a sus discípulos el Misterio de su pascua inminente: el Mesías —dice— «tenía que ir a Jerusalén y padecer allí mucho por parte de los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, y que tenía que ser ejecutado y resucitar al tercer día» (Mt 16,21).
Esta afirmación está muy lejos de lo que esperaban de un Mesías triunfante y poderoso, con cuya ayuda derrotarían y humillarían a sus enemigos (cf. Sal 108,14). Ya habían tenido el modo, en el tiempo transcurrido con Él, de maravillarse de muchos de sus gestos y palabras. Pero este último mensaje, fue más allá de toda perspectiva. Pedro, particularmente, manifiesta su desacuerdo y comienza a reprender a Jesús diciéndole: «“¡Lejos de ti tal cosa, Señor! Eso no puede pasarte”» (v. 22).
Apenas hacía un instante que había reconocido en Él al «Mesías, el Hijo del Dios vivo» (v. 16). Ahora en cambio, sorprendido y quizá decepcionado de lo que había escuchado, en contraste con la hermosa profesión de fe que acababa de pronunciar, lo reprende. Parecería que le dice: “sí, creo que tú eres el Mesías, pero ese no es el modo de salvar al mundo”. Es un impulso de fervor, sin duda motivado por un amor sincero que, sin embargo, nos hace reflexionar.
Tampoco para nosotros, es siempre fácil entender y aceptar los caminos de Dios, especialmente cuando están muy alejados de los nuestros. Entonces las tentaciones son, contra toda lógica de fe, pensar que sea el Señor el que se equivoca o, peor aún, el que no nos escucha o no se interesa por nosotros. Frente a esta incertidumbre Pedro, aun dentro de su impulsividad, nos enseña dos cosas importantes.
La primera es la de no interrumpir nunca, ni siquiera en estos momentos, el diálogo con el Señor; más bien, manifestarle con confianza nuestra dificultad para comprender lo que nos pide.
La segunda es la de no juzgar nunca el obrar de Dios, sino más bien, ponernos a la escucha, con humildad, en la oración, de lo que nos está revelando a través de su accionar, aun cuando no corresponde a nuestras expectativas.
Y la grandeza del primero de los apóstoles se manifiesta también en esto.
Jesús le responde: «¡Ponte detrás de mí, Satanás!» (v. 23), y les explica, a él y a los otros discípulos que, para seguir sus huellas, deberán negarse a sí mismos, tomar su cruz y seguirlo (cf. v. 24). Pedro lo hará después de haberlo escuchado, asumirá el desafío y permanecerá fiel a las palabras del Cristo, al que ha reconocido como su redentor, por toda la existencia, hasta el martirio.
Pidamos entonces al Señor que también nosotros tengamos en nuestra vida de fe y en nuestra oración, la misma sinceridad de Pedro, diciéndole con humildad lo que sentimos realmente, aun cuando el corazón está confuso; y, al mismo tiempo, que sepamos cultivar su docilidad, aceptando aquello que nos pide más allá de nuestras expectativas.
Que nos ayude María, que fue obediente a los designios de Dios permaneciendo de pie junto a la cruz de su hijo Jesús.
Después del Ángelus
Queridos hermanos y hermanas:
Nos llegan desde Haití noticias dramáticas sobre la grave masacre perpetrada en Kenscoff, en la que han perdido la vida numerosas personas, mientras que otras han sido secuestradas. Expreso mi solidaridad y la oración con las víctimas y sus familiares, y pido que se libere sin demora a todos los rehenes. Dirijo un sincero llamamiento a todos los responsables para que se comprometan de forma concreta a garantizar la seguridad de la población y a poner fin a toda forma de violencia.
Aseguro mis oraciones a los afectados por la terrible inundación que se ha producido en Nepal y el Tíbet. Recemos por quienes han perdido la vida, por los heridos y los desaparecidos, por las familias y por los equipos de rescate. Que los gestos de solidaridad contribuyan a aliviar el sufrimiento y a llevar la ayuda necesaria a la población.
Sigamos rezando por la paz. San Agustín, cuya memoria hemos celebrado estos días, decía que «la paz es semejante a aquel pan que se multiplicaba en las manos de los discípulos del Señor cuando ellos lo partían y repartían» (Sermón 357, 2). Que aumenten en el mundo aquellos que, con valentía, parten y reparten el pan de la paz, superando las divisiones, promoviendo la justicia y practicando el perdón, por el bien de todos.
El martes celebraremos el Día Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación. Este día marca el inicio del Tiempo de la Creación — que celebran los cristianos de diversas confesiones— y cuyo tema este año es “Agua Viva”. Como recordé en el mensaje para este día, cuidar de nuestra casa común exige una conversión del corazón, para que aquello que se ha utilizado para causar destrucción pueda, en cambio, orientarse hacia la vida. Invito a todos a unirse en la oración y en la acción, para que podamos convertirnos en canales del agua viva de la paz de Dios, que refresca nuestro mundo herido.
¡Saludo a todos ustedes, fieles de Castel Gandolfo y peregrinos de diversos países! Doy la bienvenida, en particular, a los participantes en la carrera benéfica “Run to Rome”, a los jóvenes que han recorrido la Vía Lucis itinerante, al grupo de devotos de la Virgen de los Milagros de Corbetta y a los motociclistas presentes con motivo de su tradicional encuentro anual.
Doy las gracias a las fuerzas del orden y a todos aquellos que han contribuido a mi estancia veraniega aquí, en Castel Gandolfo, así como al servicio de seguridad que ha colaborado durante los encuentros con los peregrinos. Muchas gracias.
Envío mi cordial saludo a los fieles que siguen el Ángelus desde la Plaza de San Pedro.
Tras la oración mariana, el Papa León XIV dirige varios llamamientos. Sobre la masacre de Kenscoff, en Haití — más de 40 víctimas y numerosas personas secuestradas — expresa cercanía orante a las víctimas y a sus familiares, pide la liberación inmediata de todos los rehenes e insta a los responsables a garantizar concretamente la seguridad de la población y a poner fin a toda violencia. Asegura luego su oración por los afectados por la «terrible inundación» en Nepal y el Tíbet — muertos, heridos, desaparecidos, familias y equipos de rescate. Cita a san Agustín, cuya memoria se ha celebrado hace poco, sobre la paz «semejante a aquel pan que se multiplicaba en las manos de los discípulos cuando lo partían y repartían» (Sermón 357, 2) y recuerda que el martes 1 de septiembre se celebra la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, que abre el «Tiempo de la Creación» sobre el tema «Agua Viva». Saluda por último a los peregrinos — entre ellos los participantes en la carrera benéfica «Run to Rome», los jóvenes de la Vía Lucis itinerante, los devotos de la Virgen de los Milagros de Corbetta y los motociclistas — y agradece a las fuerzas del orden y a cuantos han hecho posible su estancia estival en Castel Gandolfo, ya concluida.
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El Papa cita a San Agustín sobre la paz, tras el Ángelus en Castel Gandolfo (Vatican News).
Se cumple el primer aniversario de la inauguración del centro para el cuidado de la creación en Castel Gandolfo, abierto por el Papa León XIV el 5 de septiembre de 2025.
📖 Encuentro por el décimo aniversario de Amoris Laetitia
Encuentro en el Vaticano (7-14 de octubre) convocado por el Papa con los jefes de las Iglesias orientales, los presidentes de las Conferencias episcopales y varias familias.
🕊️ En Asís por el 40º aniversario del Espíritu de Asís
Encuentro interreligioso promovido por la Comunidad de Sant'Egidio por los cuarenta años de la Jornada Mundial de Oración por la Paz convocada por Juan Pablo II en 1986.