Tras la oración mariana, el Papa León XIV dirige varios llamamientos. Sobre la masacre de Kenscoff, en Haití — más de 40 víctimas y numerosas personas secuestradas — expresa cercanía orante a las víctimas y a sus familiares, pide la liberación inmediata de todos los rehenes e insta a los responsables a garantizar concretamente la seguridad de la población y a poner fin a toda violencia. Asegura luego su oración por los afectados por la «terrible inundación» en Nepal y el Tíbet — muertos, heridos, desaparecidos, familias y equipos de rescate. Cita a san Agustín, cuya memoria se ha celebrado hace poco, sobre la paz «semejante a aquel pan que se multiplicaba en las manos de los discípulos cuando lo partían y repartían» (Sermón 357, 2) y recuerda que el martes 1 de septiembre se celebra la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, que abre el «Tiempo de la Creación» sobre el tema «Agua Viva». Saluda por último a los peregrinos — entre ellos los participantes en la carrera benéfica «Run to Rome», los jóvenes de la Vía Lucis itinerante, los devotos de la Virgen de los Milagros de Corbetta y los motociclistas — y agradece a las fuerzas del orden y a cuantos han hecho posible su estancia estival en Castel Gandolfo, ya concluida.