El Papa se reúne en privado con los Obispos de la Conferencia Episcopal francesa, reunidos en Lourdes para la ocasión, con un discurso sobre la vida y la misión de la Iglesia en Francia. En su intervención, el Pontífice recuerda la llaga de los abusos sexuales cometidos por miembros del clero, calificándola de «una llaga dolorosa», e invita a los obispos a mantener «la máxima vigilancia» mediante la escucha de las víctimas, la búsqueda de la verdad, la justicia y la prevención.