En la Sala Clementina del Palacio Apostólico, el Papa León XIV recibe en audiencia a una delegación del Grupo Hera, la empresa que desde diciembre de 2025 gestiona los servicios ambientales en el Vaticano —recogida, transporte, recuperación y eliminación de residuos—, también con vehículos de bajo impacto ambiental, entre ellos uno 100% eléctrico introducido en abril de 2026 para la Plaza de San Pedro. Recordando las primeras páginas de la Biblia y la encíclica Laudato si' del Papa Francisco, el Pontífice señala que la tutela de la creación es un «mandamiento» originario dirigido al hombre, y exhorta a superar «el modelo consumista» ante el consumo incontrolado de recursos y la cada vez más problemática eliminación de residuos. A la «cultura del descarte», afirma, «se puede oponer con provecho la cultura del cuidado», que se extiende de los objetos al trabajo humano y a las personas, e invita a la Iglesia a ser «la primera en poner en práctica lo que ella misma anuncia».
Audiencia a la Delegación del "Grupo Hera" (traducido)
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. La paz esté con vosotros.
¡Buenos días a todos y bienvenidos!
Me alegra acogeros, como delegación del Grupo Hera, en este momento de saludo, que nos brinda la ocasión de subrayar una vez más la importancia de nuestra responsabilidad en la tutela de la creación. Ya desde las primeras página
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. La paz esté con vosotros.
¡Buenos días a todos y bienvenidos!
Me alegra acogeros, como delegación del Grupo Hera, en este momento de saludo, que nos brinda la ocasión de subrayar una vez más la importancia de nuestra responsabilidad en la tutela de la creación. Ya desde las primeras páginas de la Biblia, la salvaguardia de nuestro mundo aparece entre los mandamientos que Dios quiso dirigir al hombre. Se trata, por tanto, de una tarea originaria, que hoy encuentra también expresión en vuestra labor.
Os estoy agradecido por el trabajo que realizáis buscando contribuir al cuidado de la Casa común, y os animo a seguir adelante en este compromiso. El desafío ecológico de nuestro tiempo es, en efecto, más urgente que nunca: por un lado asistimos a un consumo incontrolado de recursos, y por otro resulta cada vez más problemática la gestión y eliminación de enormes cantidades de residuos. Para no considerar cada objeto usado como un simple desecho, es necesario cambiar nuestra conducta, comprometiéndonos a recorrer otro camino. Se trata, en sustancia, de superar el modelo consumista y avanzar hacia un sistema productivo capaz de preservar los bienes limitados de nuestro planeta. Conscientes del mandamiento de Dios, como cristianos no podemos resignarnos a aceptar la cultura del descarte, sino que estamos llamados más bien a hacer un uso sabio de la creación.
Vuestra actividad en el campo del reciclaje demuestra que es posible comprometerse en esta dirección. El trabajo que realizáis, también aquí en el Vaticano, testimonia que a la cultura del descarte se puede oponer con provecho la cultura del cuidado. Esta no se limita simplemente a los objetos y productos, sino que se extiende de estos al trabajo humano y del trabajo a las personas. Somos nosotros, en efecto, quienes habitamos el mundo y quienes, con nuestras decisiones y comportamientos, lo vivimos como un don de Dios.
Como enseñó el Papa Francisco, el modelo del reciclaje y de la producción circular representa un buen camino para garantizar a las generaciones futuras un ambiente sostenible (cf. Carta Enc. Laudato si', 21-22). Es importante dar ejemplo de coherencia: que la Iglesia sea la primera en poner en práctica lo que ella misma anuncia. A través de nuestra sinergia podremos hacer cada vez más bella y acogedora la casa de todos.
Gracias por vuestra visita. Os bendigo y deseo todo bien para vuestro trabajo y vuestras familias. Gracias.