Por la mañana, el Papa León XIV se reúne con un grupo de "Patrons of the Arts in the Vatican Museums" en peregrinación a Roma desde Luisiana. El Papa recuerda el papel de Pablo VI en el nacimiento de la asociación y su afirmación de que "este mundo en el que vivimos necesita belleza para no hundirse en la desesperación", agradeciendo a los Patrons el apoyo prestado a lo largo del tiempo para la conservación del arte de los Museos Vaticanos. Los invita a cultivar un espíritu de contemplación en una época dominada por la eficiencia y el beneficio, y a abrirse a la Belleza que es Dios mismo, en el día en que la Iglesia celebra a Nuestra Señora del Rosario.
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El Papa en el Aula Pablo VI recibe a un grupo de "Patrons of the Arts in the Vatican Museums" procedentes de Luisiana
A los Patrons of the Arts in the Vatican Museums (tradotto)
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. La paz esté con vosotros. Queridos amigos, me alegra encontrarme con vosotros esta mañana y daros la bienvenida al Vaticano. Como Patrons of the Arts in the Vatican Museums, sin duda os atrae Roma vuestro amor por el arte y la belleza
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. La paz esté con vosotros.
Queridos amigos, me alegra encontrarme con vosotros esta mañana y daros la bienvenida al Vaticano. Como Patrons of the Arts in the Vatican Museums, sin duda os atrae Roma vuestro amor por el arte y la belleza, así como el deseo de preservar el patrimonio artístico y religioso de la humanidad en beneficio de las generaciones futuras. Pero hoy venís también como peregrinos, movidos a visitar los lugares sagrados de Roma para pedir la gracia y la bendición de Dios, experimentar su misericordia y encontrar renovadas fuerzas en vuestro camino diario de fe. De modo particular, espero que el tiempo que paséis en oración junto a las tumbas de los Apóstoles refuerce vuestros vínculos con el Sucesor de Pedro y con la Iglesia universal.
Como bien sabéis, el Papa san Pablo VI desempeñó un papel importante en la serie de acontecimientos que finalmente dieron origen a vuestra Organización. Dijo una vez que "este mundo en el que vivimos necesita belleza para no hundirse en la desesperación. Es la belleza, como la verdad, la que lleva la alegría al corazón del hombre... une a las generaciones y las hace compartir las cosas en la admiración" (Mensaje a los artistas al concluir el Concilio Vaticano II, 8 de diciembre de 1965). Como Patrons, confío en que hayáis experimentado de primera mano que la belleza posee el poder de despertar los deseos más nobles del corazón humano, llamándonos a salir de nosotros mismos y abriendo nuestras almas a la gratuidad de los dones de Dios. Es en este contexto donde quisiera agradeceros vuestra generosa colaboración a lo largo de las últimas décadas para ayudar a conservar el arte de los Museos Vaticanos.
En una época dominada por la tecnología, en la que la eficiencia y el beneficio a menudo tienen prioridad, es muy importante que sigamos cultivando un espíritu de contemplación y concedamos tiempo y espacio a la belleza. Esta actitud ayudará mucho a la humanidad, especialmente a los jóvenes, no solo a descubrir la capacidad del arte para elevar y revelar las profundidades del espíritu humano y nuestra apertura a lo divino, sino también a comprender que el don de sí mismo es esencial para una realización auténtica. En definitiva, la contemplación ofrece una extraordinaria oportunidad de encontrar al Dios que es Belleza, descrita por san Agustín como siempre antigua y siempre nueva, una Belleza que cautiva y atrae continuamente hacia sí a todas las personas (cf. Confesiones, X, 27; Jn 12,32). Queridos amigos, mientras continuáis vuestra peregrinación, os animo a abriros a esta Belleza y a pensar en modos de ayudar a otros a hacer lo mismo.
Con renovada gratitud y encomendándoos a todos vosotros, y a vuestras familias, a la amorosa intercesión de Nuestra Señora del Rosario, cuya fiesta celebramos hoy, os imparto de corazón mi Bendición Apostólica, que extiendo a todos los que están asociados a los Patrons of the Arts in the Vatican Museums, como prenda de paz y alegría en el Señor.