📍 Sala del Consistorio, Palacio Apostólico Vaticano
El Papa recibió a una cuarentena de miembros del American Jewish Committee, en el día en que la Iglesia recuerda a san Juan Pablo II, "cuya labor contribuyó enormemente a fomentar la amistad entre judíos y católicos". En su saludo, pronunciado en inglés, León XIV reafirmó lo dicho en la audiencia general del 29 de octubre de 2025 por los 60 años de Nostra aetate: "la Iglesia no tolera el antisemitismo y lo combate, en razón del Evangelio mismo". "Las diferencias de opinión, por profundas que sean, nunca deben dar lugar a prejuicios ni hostilidad", añadió, llamando a un compromiso común por la dignidad humana, los pobres, la libertad religiosa, la justicia y la paz. Concluyó con un "¡Shalom!".
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Pope to American Jewish Committee: 'We reject together all forms of hatred' (Vatican News EN)
Discurso a la delegación del Comité Judío Estadounidense
Distinguidos miembros del American Jewish Committee:
Es un placer darles la bienvenida al Vaticano en este día en que la Iglesia recuerda de manera especial a mi amado predecesor, san Juan Pablo II, cuya labor contribuyó enormemente a fomentar la amistad entre judíos y católicos. Al dirigirse a la Junta de Gobernadores de su Comité en 1995,…
Distinguidos miembros del American Jewish Committee:
Es un placer darles la bienvenida al Vaticano en este día en que la Iglesia recuerda de manera especial a mi amado predecesor, san Juan Pablo II, cuya labor contribuyó enormemente a fomentar la amistad entre judíos y católicos. Al dirigirse a la Junta de Gobernadores de su Comité en 1995, observó que «el diálogo entre cristianos y judíos debe encontrar una expresión elocuente en la vida de ambas comunidades» (6 de febrero de 1995). Estas palabras siguen siendo pertinentes hoy, como lo refleja el compromiso de larga data de su organización con el diálogo y la cooperación con la Iglesia católica. Por ello, acojo con agrado esta oportunidad para expresar mi gratitud a todos aquellos que continúan construyendo relaciones, fundadas en la sinceridad y el respeto mutuo, entre nuestras respectivas comunidades.
Arraigada en nuestra herencia espiritual compartida, esta amistad también nos llama a defender la dignidad humana, servir a los pobres, proteger la libertad religiosa y promover la justicia y la paz. El rechazo de toda forma de odio y discriminación por motivos religiosos o étnicos es esencial para este compromiso. A este respecto, con motivo del sexagésimo aniversario de la Declaración conciliar Nostra aetate del Concilio Vaticano II, afirmé que «la Iglesia no tolera el antisemitismo y lo combate, en razón del Evangelio mismo» (Audiencia general, 29 de octubre de 2025). Sin embargo, las diferencias de opinión, por profundas que sean, nunca deben dar lugar a prejuicios ni hostilidad, que socavan los fundamentos morales de nuestra sociedad.
En un mundo herido por la violencia y la desconfianza, este compromiso con la fraternidad reviste una urgencia particular. En efecto, «el testimonio de nuestra fraternidad, que espero que podamos manifestar con gestos concretos, sin duda contribuirá a construir un mundo más pacífico, como lo desean en lo más profundo de su corazón todos los hombres y mujeres de buena voluntad» (Discurso a los representantes de otras Iglesias y comunidades eclesiales y de otras religiones, 19 de mayo de 2025).
Con estos sentimientos, les agradezco una vez más su visita y les aseguro mi oración.