Hoy — Audiencia general: la fe llamada a hacerse cultura (Gaudium et spes) · Saludo a los directivos de Mercedes-Benz por «Un siglo de papamóvil»
10:00
Plaza de San Pedro, Ciudad del Vaticano
🙏 Audiencia General
Audiencia general: «La relación entre la fe y la cultura»
📍 Plaza de San Pedro, Ciudad del Vaticano
A las 10.00, tras el habitual recorrido en papamóvil entre unos treinta mil fieles, León XIV continuó el ciclo de catequesis sobre «Los Documentos del Concilio Vaticano II» con la séptima reflexión dedicada a la Gaudium et spes: «La relación entre la fe y la cultura» (GS 53-62; lectura Hch 17,22-23). La relación entre fe y cultura, explicó, «encuentra su fundamento principal en la Encarnación»: la fe es «una realidad encarnada» y está «llamada a hacerse cultura». El Papa recordó el compromiso de la Iglesia con la educación y las universidades medievales nacidas «del corazón de la Iglesia», el acceso de todos a los bienes culturales y el papel de las mujeres en la vida cultural, y pidió no vivir la fe «con un espíritu de contraposición u hostilidad hacia el mundo». En los saludos invitó a mirar a los Santos como «signo profético de la vida futura» de cara al 1 de noviembre, recordó en alemán la oración por los difuntos y, en polaco, a la beata Isabel Rosa Czacka, «madre ciega de los ciegos», a 150 años de su nacimiento. Al final saludó a un grupo de activistas católicos de Chicago que asisten a los migrantes detenidos en el centro del ICE de Broadview.
Audiencia General - Gaudium et spes: la relación entre la fe y la cultura
Los documentos del Concilio Vaticano II. IV. Constitución Gaudium et spes. 7. La relación entre la fe y la cultura (GS, 53-62)
¡Queridos hermanos y hermanas, buenos días y bienvenidos!
El Concilio Vaticano II no podía dejar de hablar de la cultura y de sus relaciones con la fe cristiana. Lo hace en el segundo capítulo de la segunda parte de la Co…
Los documentos del Concilio Vaticano II. IV. Constitución Gaudium et spes. 7. La relación entre la fe y la cultura (GS, 53-62)
¡Queridos hermanos y hermanas, buenos días y bienvenidos!
El Concilio Vaticano II no podía dejar de hablar de la cultura y de sus relaciones con la fe cristiana. Lo hace en el segundo capítulo de la segunda parte de la Constitución pastoral Gaudium et spes (GS).
La Iglesia católica siempre se ha preocupado por acompañar la predicación del Evangelio con la creación de escuelas de todo tipo, destinadas a promover la formación humana, cultural y espiritual de hombres y mujeres de los cinco continentes. Las universidades medievales nacieron, como sabemos, en el seno de la Iglesia, y contribuyeron de manera decisiva al desarrollo de la civilización occidental. Al mismo tiempo, el progreso de la cultura y de los conocimientos plantea interrogantes siempre nuevos y más profundos que estimulan a los creyentes a dar razón de su fe (cf. 1 Pe 3,15-17). Por último, en cuanto expresiones de la dimensión espiritual del ser humano, las diversas manifestaciones de la cultura contribuyen a abrir las mentes a las preguntas permanentes sobre el sentido del mundo y de la existencia humana, preparando así el camino para acoger el Evangelio de Jesucristo.
La relación entre la fe y la cultura encuentra su fundamento principal en la Encarnación: si la Palabra divina se hizo carne y habitó entre nosotros (cf. Jn 1,14), también la fe es una realidad encarnada, entretejida con la cultura en la que está inmersa. La fe está llamada, asimismo, a hacerse cultura, es decir, a llegar a la persona en su entorno vital, constituido por palabras humanas, tradiciones, sentido religioso, arte y poesía, pensamiento y ciencia. Como solía repetir san Juan Pablo II, «una fe que no se hace cultura es una fe no plenamente acogida, no enteramente pensada, no fielmente vivida». [1]
La fe puede encarnarse en cualquier cultura, porque no se identifica de manera específica con ninguna de ellas. Habita en ellas y las configura desde dentro según la «forma» de Jesucristo, es decir, mediante la caridad, el servicio y el reconocimiento filial de la paternidad de Dios. Así, la Iglesia descubre en las diversas culturas todo lo que hay en ellas de bueno, bello y verdadero, para encarnar y transmitir el mensaje del Evangelio. Al mismo tiempo, puesto que ha sido «enviada a todos los pueblos sin distinción de épocas y regiones, no está ligada de manera exclusiva e indisoluble a raza o nación alguna, a algún sistema particular de vida, a costumbre alguna antigua o reciente. Fiel a su propia tradición y consciente a la vez de la universalidad de su misión, puede entrar en comunión con las diversas formas de cultura; comunión que enriquece al mismo tiempo a la propia Iglesia y las diferentes culturas» (GS, 58).
La Iglesia promueve la cultura porque esta es un bien en sí misma y un servicio al ser humano y al cumplimiento de su vocación en la tierra. Por esta razón, Gaudium et spes exhorta a la comunidad internacional a procurar que todos puedan acceder a los bienes culturales fundamentales, superando el analfabetismo y la falta de instrucción. Todos aquellos que tienen capacidad para acceder a los estudios superiores —afirma con valentía el Concilio— deben contar con las condiciones necesarias para poder hacerlo efectivamente. Asimismo, es «deber de todos procurar que se reconozca y promueva la participación propia y necesaria de la mujer en la vida cultural» (GS, 60).
Además, Gaudium et spes sostiene la necesidad de orientar la enseñanza hacia cierta unidad del saber, aunque las condiciones de vida, al haber cambiado, puedan hacer más difícil esta tarea (cf. GS, 61). Los cristianos son los primeros que deben esforzarse por realizar esta unidad sapiencial, ante todo en sí mismos. Aunque hayan recibido de la Revelación las respuestas a las grandes preguntas de la existencia, esto no los dispensa de una paciente formación intelectual y cultural. Por el contrario, sus conocimientos humanos y científicos deben avanzar al mismo paso que los contenidos de su fe, que han de profundizar continuamente a medida que avanza su edad y según el nivel de sus estudios.
El Concilio dirige una exhortación particular a los teólogos: «Los que se dedican a las ciencias teológicas [...] empéñense en colaborar con los hombres versados en las otras materias, poniendo en común sus energías y puntos de vista. La investigación teológica siga profundizando en la verdad revelada sin perder contacto con su tiempo, a fin de facilitar a los hombres cultos en los diversos ramos del saber un más pleno conocimiento de la fe» (GS, 62).
Hermanos y hermanas, la Constitución Gaudium et spes nos recomienda no vivir la fe con un espíritu de contraposición u hostilidad hacia el mundo, la cultura y sus expresiones humanas. Al contrario, nos exhorta con estas palabras: «Vivan los fieles en muy estrecha unión con los demás hombres de su tiempo y esfuércense por comprender su manera de pensar y de sentir, cuya expresión es la cultura» (GS, 62).
Alcanzar una síntesis madura y responsable entre la fe y la cultura es, en efecto, una condición necesaria para perseverar en la vocación cristiana, y también un requisito indispensable para dar testimonio de la fe ante el mundo y comunicarla a los demás de manera creíble.
[1] San Juan Pablo II, Discurso a los participantes en el Congreso del Movimiento Eclesial de Compromiso Cultural (MEIC), 16 de enero de 1982.
Saludos
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española. Partiendo de los valores del Evangelio, los animo a ser promotores de la cultura en los distintos ámbitos de la vida y de la sociedad. Que Dios los bendiga. Muchas gracias. _________________
Resumen leído en español por el Santo Padre
Queridos hermanos y hermanas: La Constitución pastoral Gaudium et spes del Concilio Vaticano II, al reflexionar sobre la Iglesia en el mundo contemporáneo, trata también el tema de la cultura. La Iglesia, promoviéndola en todas sus formas, ha unido siempre la predicación de la Palabra de Dios a la creación de instituciones educativas, con el fin de fomentar la formación humana y espiritual, animando a los creyentes a dar razón de su fe (cf. 1 P 3,15-17) y preparando a los pueblos a acoger el Evangelio.
La auténtica relación entre fe y cultura se fundamenta en el misterio de la Encarnación: por eso, la fe lleva a su plenitud cada cultura donde arraiga, transformándola a imagen de Cristo sin destruir su propia esencia. Gaudium et spes sostiene de este modo la necesidad de cultivar una unidad fecunda del saber, viviendo la fe con una actitud positiva frente al mundo y la historia.
Antes de la audiencia general el Papa recibió a los directivos de Mercedes-Benz con ocasión de la exposición «Un siglo de papamóvil», presentada por la mañana en los Museos Vaticanos, que celebra casi cien años de colaboración con la Santa Sede, iniciada en 1930 con el primer automóvil donado a Pío XI. En su saludo subrayó que «el papamóvil ha pasado de ser un medio de transporte a convertirse en un instrumento de encuentro», recordó el primer papamóvil eléctrico entregado al Papa Francisco para el Jubileo de 2025 y los animó a «poner la innovación tecnológica al servicio de la dignidad humana, del cuidado de la creación y del bien común».
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100 años de papamóvil en exposición en los Museos Vaticanos (Vatican News, en italiano)
Saludo a los directivos de Mercedes-Benz (tradotto)
Queridos directivos de Mercedes-Benz, queridos amigos:
les doy a todos una cordial bienvenida al Vaticano con ocasión de la exposición «Un siglo de papamóvil», que conmemora casi cien años de colaboración entre su compañía y la Santa Sede. Esta larga relación comenzó en 1930, cuando el Papa Pío XI recibió el primer automóvil Mercedes-Benz, y ha co…
Queridos directivos de Mercedes-Benz, queridos amigos:
les doy a todos una cordial bienvenida al Vaticano con ocasión de la exposición «Un siglo de papamóvil», que conmemora casi cien años de colaboración entre su compañía y la Santa Sede. Esta larga relación comenzó en 1930, cuando el Papa Pío XI recibió el primer automóvil Mercedes-Benz, y ha continuado durante los pontificados sucesivos. Por ello, me alegra expresar mi gratitud a ustedes y a las numerosas generaciones de diseñadores, ingenieros y obreros cuya dedicación y competencia han hecho posible esta larga colaboración.
La exposición ofrece una oportunidad para reflexionar sobre los notables progresos de la tecnología automovilística, así como sobre el significado más profundo de los viajes realizados por los Sucesores de Pedro. A lo largo de las décadas, el papamóvil ha pasado de ser un medio de transporte a convertirse en un instrumento de encuentro, que permite al Pontífice acercarse a los fieles durante las visitas pastorales y las celebraciones públicas. De este modo, su trabajo ha facilitado la misión de la Iglesia de salir al encuentro de las personas y llevar al mundo un mensaje de fe, de esperanza y de caridad.
Esta misma solicitud pastoral se refleja también en el primer papamóvil totalmente eléctrico, entregado a mi predecesor, el Papa Francisco, con vistas al Jubileo de la Esperanza del año pasado. Recuerdo su aliento al sector automovilístico para trabajar por hacer «la movilidad verdaderamente sostenible y accesible» (Francisco, Discurso a la Delegación del Automóvil Club de Italia, 23 de enero de 2025). Con este espíritu, los animo a seguir poniendo la innovación tecnológica al servicio de la dignidad humana, del cuidado de la creación y del bien común.
Con estas reflexiones, les agradezco nuevamente su generosidad y el servicio que han prestado a la Santa Sede durante tantas décadas. Sobre ustedes y sobre sus seres queridos invoco de buen grado las bendiciones de Dios, de sabiduría y de fortaleza.
En un mensaje firmado por el secretario de Estado, cardenal Pietro Parolin, enviado a los participantes en el encuentro promovido por la Pontificia Academia Mariana Internacional y los Frailes Menores (Perugia-Asís, 27-29 de octubre), el Papa desea que en María, «mujer de fe y de obediencia a Dios», se redescubra «un modelo de escucha y de acogida, pilares de todo auténtico diálogo» y premisa de un camino común hacia la paz.