En el Aula Pablo VI el Papa se encontró con unos 7.000 estudiantes, profesores, personal y antiguos alumnos de la Villanova University —donde se licenció en matemáticas— y de la University of Notre Dame, en Roma también por el partido de baloncesto universitario (NCAA) entre ambos equipos previsto para el 1 de noviembre. En su discurso, pronunciado en inglés, León XIV habló del deporte como instrumento de cooperación y de compartir «en un tiempo marcado por la distancia que la tecnología puede crear», recordando que los adversarios «ciertamente no son enemigos». En la víspera de Todos los Santos evocó el ejemplo de Pier Giorgio Frassati: «nadie nace campeón, así como nadie nace santo». Al final firmó un balón de baloncesto y saludó a atletas y directivos.
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Audiencia a la Villanova University y a la University of Notre Dame — retransmisión íntegra (Vatican News)
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El Papa: en una época marcada por la distancia, el deporte une a las personas (Vatican News EN)
Discurso a la peregrinación de la Villanova University y de la University of Notre Dame (traducido)
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. La paz esté con ustedes.
Queridos amigos:
Me alegra darles la bienvenida a todos ustedes al Vaticano como parte de su peregrinación a Roma. De modo particular saludo al padre Peter Donohue, rector de la Villanova University, y al padre Robert Dowd, rector de la University of Notre Dame, ju
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. La paz esté con ustedes.
Queridos amigos:
Me alegra darles la bienvenida a todos ustedes al Vaticano como parte de su peregrinación a Roma. De modo particular saludo al padre Peter Donohue, rector de la Villanova University, y al padre Robert Dowd, rector de la University of Notre Dame, junto con los estudiantes, profesores, personal, antiguos alumnos y benefactores de estas dos instituciones académicas aquí presentes.
Son muchas las actividades previstas durante su visita, entre ellas, por supuesto, los partidos de baloncesto que tendrán lugar mañana entre los equipos de sus universidades. A este respecto, dado el entusiasmo y el amplio interés que rodean estos partidos, podemos constatar el potencial que tiene el deporte para desempeñar un papel de gran impacto tanto en la vida de una comunidad académica como en la sociedad en general.
A lo largo de los siglos, diversos autores cristianos, entre ellos algunos de mis predecesores, han señalado los muchos efectos loables que nacen de la participación en actividades deportivas. En este sentido, en años más recientes, especialmente a través de la voz de los Papas, la Iglesia católica ha propuesto «una visión del deporte centrada en la dignidad de la persona humana, en su desarrollo integral, en la educación y en la relación con los demás, destacando su valor universal como instrumento de promoción de valores como la fraternidad, la solidaridad y la paz» (Carta La vida en abundancia, 6 de febrero de 2026).
Como muchos de nosotros hemos experimentado, al actuar como un medio concreto para reunir a las personas, el deporte puede enseñar los valores de la cooperación y del compartir recíproco. Esto es cada vez más necesario en un tiempo marcado por la distancia que la tecnología puede crear (cf. Homilía en la Solemnidad de la Santísima Trinidad, Jubileo del Deporte, 15 de junio de 2025). De hecho, «el deporte, cuando se vive bien, es medicina para el cuerpo y para el espíritu» (Saludo a los miembros de la Federación Italiana de Natación, 25 de junio de 2026).
Durante los acontecimientos deportivos es natural querer animar, a menudo con gran pasión, al propio equipo. Es importante recordar que en cualquier competición los miembros de dos equipos, aunque mantengan una rivalidad deportiva, ciertamente no son enemigos (cf. Carta La vida en abundancia). Espero, por tanto, que, a pesar del carácter competitivo del baloncesto universitario, haya ocasiones para que los jugadores y los aficionados de ambos equipos se conozcan durante estos días en Roma.
Providencialmente, su visita tiene lugar en la víspera de la Solemnidad en la que la Iglesia universal venera «en una misma celebración los méritos de todos los Santos» (Misal Romano, Colecta de la Solemnidad de Todos los Santos). En el día de Todos los Santos recordamos que Dios llama a todos a ser santos. En efecto, san Pedro subraya que, puesto que el Señor mismo es santo, también nosotros debemos ser santos en toda nuestra conducta (cf. 1 P 1,15). Estamos invitados, por tanto, a procurar que cada aspecto de nuestra vida, incluidos nuestros esfuerzos deportivos, nos ayude a amar a Dios y al prójimo. Para varios santos, entre ellos Pier Giorgio Frassati, patrono de los deportistas, el deporte fue un componente importante de su vida. Su vida, como la de muchos hombres y mujeres santos, nos recuerda que nadie nace campeón, así como nadie nace santo. Más bien, la santidad requiere un entrenamiento cotidiano en el amor (cf. Homilía en la Solemnidad de la Santísima Trinidad, Jubileo del Deporte).
En este sentido, los cristianos están llamados a correr la carrera de la vida con el objetivo de ganar una corona de gloria incorruptible (cf. 1 Co 9,24-25). Rezo para que las actividades que forman parte de su peregrinación, especialmente sus visitas a las tumbas de los Apóstoles, que dieron la vida en defensa de la fe, les sirvan de recordatorio de que nuestra verdadera meta, más allá de salir victoriosos en una competición, es ganar el premio de la vida eterna.
Queridos amigos, con estos pensamientos les agradezco una vez más su presencia y los encomiendo a todos a la intercesión de la Santísima Virgen María, de san Agustín, de santo Tomás de Villanueva y del beato Basilio Moreau. A ustedes y a los miembros de sus comunidades universitarias les imparto de buen grado mi Bendición Apostólica. Gracias.